Pillion (director Harry Lighton) arrasó en Cannes, con unas ovaciones de 7 minutos. Nada mal. El significado de Pillion es asiento trasero de una moto, el cojín. También el pasajero
que ocupa dicha plaza, es una metáfora al bottom. Comienza con una canción de sumisión de Betty Curtis: «I will follow him / Follow him where he may go», que me resulta familiar por la época de mi afición al cine sobre la mafia, concretamente «Uno de los nuestros».
La trama va sobre la relación de un chulo seguro y un chico ingenuo de ojos abiertos. Colin Smith (Harry Melling) un joven simpático del suburbio de Brawley que trabaja en un aparcamiento y canta en un coro. Y Ray (Alexander Skarsgård) un dios nórdico. Ray es un motociclista guapo y un dominante sexual en busca de sumiso. La película más bien parece las 50 sombras de Ray.
El primer encuentro es una prueba de la destreza
, la resistencia y el compromiso de Colin con el placer de su amo. Mamada al aire libre, asfixia con el miembro y lamido de botas. Lo lleva al dúplex un par de días después y le asigna tareas, le indica que duerma en la alfombra. Parece una realización de actos de servicio incuestionables y sin mediar palabra previamente.
Aparece una escena de un combate de lucha en casa entre ambos, con unas mallas de lucha ajustadas. La cual sigue de una penetración que descoloca al espectador. Parece llena de tensión sexual pero a la vez hay algo que va mal. La gacelita, Colin, parece tener sentimientos encontrados durante toda la película. «Cómprate un plug», le dice Ray a Colin.
«Estás demasiado apretado.» ¿Es así como se siente un sumiso? ¿Es así como se quiere sentir?
¿Es un romance esta historia? Una parte sí lo cree pero la otra no. Después de una dinámica desigual de poder, Colin considera los términos y decide que después de meses de obediencia
inquebrantable necesita un día libre.
Aquí muchos doms estarían en desacuerdo con que un sumiso/a tome la iniciativa en los cambios de la dinámica. Pero esto no es la Edad Media. Ahora las personas tienen más derechos y con ello cada relación ha de ir ajustándose a las necesidades de cada uno y si no es así en la mayoría de casos simplemente no funcionará.
Cabe mencionar que la película está basada en el libro «A Story of Low Self-Esteem». El título lo dice todo. Hay partes en las que Ray muestra un perfil dañino, que influye de forma negativa en el estado de ánimo de Colin. ¿Hasta qué punto es una negligencia que Ray no se preocupe por la felicidad de Colin e ignore incluso el funeral de su madre?
La extrema necesidad de control de Ray tiene sus raíces en la inseguridad, nada lo amenaza más que la realidad de sus propios sentimientos. La posibilidad de que en realidad pueda querer más a Colin que solo una liberación física. El corazón de Colin puede estar roto pero algo dentro de él se ha fortalecido.
Hay un matiz muy importante que no aparece en ningún momento en toda la película: el aftercare por parte de Ray. No hay un cierre después de las prácticas o dinámicas. Solo se percibe abandono.
La película se desarrolla en el ambiente de una banda de motoristas que disfrutan del BDSM, que podrían funcionar diferente a otras comunidades. Pero no, parece que todos los seres humanos buscamos lo mismo. Como la escena de los besos, donde Colin se entera de que al otro sumiso de la banda su amo le besa. Genera nostalgia en él. Se siente privado de muchas cosas pero aun así se queda.
El problema del diagnóstico fácil
Estamos en plena moda de llamar narcisista a todo el mundo. La diferencia entre un egoísta, alguien sin responsabilidad afectiva, un manipulador y un narcisista clínico real es abismal.
Egoísta: Prioriza su bienestar por encima del de los demás de forma consciente. No es un trastorno, es un rasgo de carácter. (psicologia-online.com)
Sin responsabilidad afectiva: No considera el impacto emocional que genera en las personas con quienes se relaciona. (psicologiaymente.com)
Manipulador: Usa a los demás de forma consciente para conseguir lo que quiere, adaptando su comportamiento según lo que necesita de cada persona. (psicologiaymente.com)
Narcisista (TPn): Trastorno de personalidad con patrón persistente de grandiosidad, necesidad de admiración y ausencia de empatía. (DSM-5 / Harvard Health / Mayo Clin
ic)
Solo el último es un diagnóstico clínico. Los demás son rasgos de carácter o patrones de comportamiento. Confundirlos no solo es un error, es una injusticia hacia quienes conviven con alguien que tiene un trastorno real. Igual que tener dolor de cabeza de vez en cuando no te convierte en paciente de migrañas.
En la actualidad las redes sociales están invadidas por mensajes de diagnóstico de narcisismo. El típico post donde pone «Sales con una persona narcisista si cumple estos cinco comportamientos». ¿De verdad hay tantos narcisistas? Parece que hay una pandemia mundial. Estoy segura de que hay personas que han tenido una experiencia espantosa pero no hablamos de ellas. Hablamos de los egoístas y la gente que busca su placer sin tener en cuenta las
emociones ajenas. Siempre ha existido el verdugo y la víctima. Siempre hablamos del verdugo, la necesidad humana de culpar a alguien. ¿Pero cómo se llama lo que sufre alguien que se deja abusar? ¿Baja autoestima? ¿Por qué nadie le devuelve la responsabilidad también a estos perfiles? ¿Sobreprotegemos al débil?
Desde hace milenios el grande se come al pequeño. Nosotros hacemos este proceso de forma constante en el planeta. Aquí espero que no se me tire la gente al cuello. Pero no estoy hablando de una situación compleja. En este caso lo único que los une es la dependencia emocional. La víctima no depende del verdugo en nada más que en el chute de adrenalina que obtiene de la intermitencia de la relación que le proporciona Ray esporádicamente.
Me pregunto en qué basamos la imagen del Dom ideal. ¿Viene de películas y libros como este? De la misma forma que el amor romántico nos ha vendido una idea
de pareja que rara vez existe, quizá la ficción también nos ha construido una imagen del dominante que tiene poco que ver con la realidad.
Los animales que no quieren ser comidos desarrollan una cantidad de estrategias increíbles para protegerse contra los depredadores. La evolución marca ese proceso con adaptaciones al medio como el pelaje o hacerse el muerto. Incluso los humanos nos desmayamos cuando sangramos para hacernos los muertos y así no ser devorados por los depredadores, a los que no les gusta la carne de animales muertos. Pero no somos capaces de salir de una relación tóxica.
Me gustaría fomentar más mensajes
como este: si has llegado a la lucidez de reconocer que el otro responde al perfil de un narcisista, ya tienes lo más difícil. Ahora puedes actuar. Reconocer tu parte no significa que el daño no existió. Significa que tienes el poder de parar esa situación.
Posibles perfiles de sumiso vulnerable
El complaciente: Necesita la aprobación del otro para sentirse válido. Antepone las necesidades ajenas a las propias de forma sistemática. Surge de la baja autoestima y el miedo al rechazo.
El ansioso del apego: Tolera mal la incertidumbre en los vínculos. Prefiere una relación dañina a ninguna. La intermitencia de Ray — aparece, desaparece — es exactamente el patrón que lo engancha. (psicologiaymente.com)
El que no conoce sus límites
ites: Nunca ha tenido que ponerlos. No sabe dónde están hasta que los cruzan.
El que confunde sumisión con renuncia: Cree que ser sumiso significa no tener voz ni decisión. La sumisión se convierte en herramienta de abuso.
El que busca validación en el dolor: El sufrimiento le confirma que la relación es intensa y real. Confunde intensidad con amor.
Conclusión
Volviendo a la película, ¿dónde está el límite entre una dinámica D/s y un abuso? Depende en estos casos de todas las personas implicadas.
Recuerdo una reunión de dominantes a la que asistí hace unos 6 años. Casi todos eran hombres. Hombres dominantes que se quejaban de que ya no hay sumisas de las de antes. Que ahora se quejan, tienen límites y reclaman sus derechos. Chocaba por completo con mi visión del BDSM que alguien dijera semejante barbaridad. Incluso en mi caso — y no ha de ser así en todos — un sumiso sin límites es un peligro. Su poder de decisión es nulo. Es como un juguete de trapo. Hará todo lo que yo diga contra su voluntad y petará igual que Colin al final de la película. No siempre sé lo que le conviene; solo lo sabré si trato de comunicarme con él.
Existen sumisos experimentados que saben perfectamente hasta dónde llegan y hasta dónde no. Pero alguien sin experiencia queda expuesto ante quien sí sabe y quizá carezca de empatía. Para un sumiso novel casi todo ha de ser un límite y tres o cuatro cosas no lo son. Ir ampliando a medida que coja experiencia y cuando eso sucede puede disfrutar plenamente de sus prácticas. Hay que darles un empujoncito a los sumisos para que prueben — si no los invitamos a explorar, nada sucede — pero esas pruebas no pueden ser con las prácticas que la persona considera un límite, una línea roja que no quiere cruzar. Ni tampoco con las que todavía no están preparados.
Sesiono con hombres que por ser sumisos han tenido situaciones desagradables. Situaciones que no tenían que haber sucedido. Es un colectivo vulnerable, no hay una fraternidad de sumisos que yo sepa donde se den apoyo mutuamente. Normalmente o en su mayoría los hombres no comparten estas experiencias malas y se las quedan por años dentro. Siendo comparables con abusos que se producen en otras esferas. Pero son doblemente vulnerables ya que cuesta mucho reconocer que soy sumiso. Y que a la vez han abusado de mí.