El placer de leer

mistressnyx.com · 2 min de lectura

La entrada al blog iba a tratar sobre un recorte de periódico que me llegó por carta. Me lo mandó mi sumiso, al que cariñosamente llamo «cobaya». Era una noticia de El País sobre el auge de los locales de BDSM, sobre cómo algo que vivíamos en los márgenes empieza a ocupar espacio a plena luz. Da para hablar largo, y lo haré en la próxima entrega.

Mano de una Mistress tapando su nombre en un sobre de Correos con carta escrita a mano de su sumiso

La carta que no esperaba recibir, trayecto en tren entre Hanoi y Sa Pa.

Recibí la carta antes de irme de viaje. Me la llevé conmigo a Vietnam, y durante esas semanas fuera me di cuenta de que me gustaba más el hecho de haberla recibido que lo que había dentro. Así que cambié el enfoque, escribo sobre lo bonito que es recibir cartas, y sobre lo poco que me gusta la inmediatez de la vida.

No se trataba de una tarea. Simplemente es una información útil para mí y quiso compartirla. Más bien se trata de un sumiso que aprendió que aprecio estos detalles. Un sumiso de la vieja escuela.

Vivimos en un mundo muy acelerado. Incluido el BDSM. Prefiero los vínculos con contexto, sentido y continuidad. En el fondo, los juegos que me interesan no se libran en el cuerpo, sino en la mente. Y a la mente hay que darle tiempo. Comunicarse por carta es parecido al día de Navidad para un niño, la anticipación es parte del regalo. Esa misma magia ocurre cuando envías una tarea a través del giro postal y la parte sumisa está pendiente de que llegue a sus manos un mensaje escrito por su dueña. Es de lo más excitante.

Llegar a esa profundidad cuesta. Se trata de una tarea larga y tiene que haber energía por ambas partes. La inmediatez no es cosa de edad, es de carácter.

El acto de preparar una sesión es más excitante que la sesión en sí. La espera forma parte de algo más profundo. Buscar inmediatez en una dinámica D/s es un ingrediente perfecto para pegarte un atracón y consumir una especie de McDonald’s. Pero todos tenemos gustos diferentes y el mío no tiene por qué ser el correcto.

La mente humana procesa la información de manera más lenta. No somos tan rápidos como el mundo que estamos creando. Mi consejo es parar. No tratar de buscarlo todo a la vez. Dosificar con una pipeta. Pasos cortos. Trocear experiencias.

En conclusión, recibir ese recorte de periódico me recordó por qué valoro las cosas que cuestan. Una carta no es eficiente, y eso es exactamente lo que tiene de especial. En el BDSM, como en la vida, la profundidad no la conseguimos de inmediato. Se construye despacio, con atención, con presencia. Si el mensaje te llega por correo postal y lo esperas, lo recibes de otra manera. Igual que una dinámica que se construye con tiempo llega a otro lugar que una de consumo rápido. Mi invitación es sencilla, para. Escribe una carta. Espera la respuesta.