Libro de Quim Monzó, el perque de tot plegat. BDSM

mistressnyx.com · 5 min de lectura

El otro día terminé desayunando, comiendo y por poco cenando con Quim Monzó. Solo que en mesas diferentes. Visité a finales de abril un pequeño pueblo de Girona, en el cual reside este magnífico autor desde hace varios años. Reside él y como mucho mil personas más.

Yo llevaba un sombrero de paja con una cinta negra, un vestido largo negro y un libro en la mano. Era el último libro que ha publicado Siri Hustvedt, Las historias de fantasmas. Trata sobre cómo vivió la enfermedad y la muerte de su marido, el gran escritor Paul Auster. Al llegar al centro del pueblo, me senté en uno de los dos cafés que hay en la plaza.

Al levantar la cabeza del libro me encontré con una cara familiar. En la segunda vuelta nos miramos y nos observamos furtivamente uno al otro. Yo a él por ser Quim Monzó. Él a mí quizá porque llevaba un libro recién salido sobre la muerte de un escritor célebre. Podría también ser relevante que soy una mujer joven y le resulte atractiva. Quizá porque era una forastera en ese pequeño pueblo. Puede que percibió mi energía dominante. Quizá todas las anteriores a la vez o ninguna de ellas. De todos modos se quedó grabado en mi mente ese encuentro.

Al mediodía volvimos a coincidir en un restaurante y el día siguiente en el desayuno y a la hora de comer. Una especie de paparazzi mutuo, disparándonos con la mirada. No pasó de allí. Estoy convencida de que hay encuentros que no son del todo fortuitos. Están ahí para que nazca algo. Solo hay que saber aprovechar ese algo. Así que aquí estoy, escribiendo esta entrada al blog.

Reconozco que no pude no verlo a través de mis ojos de Mistress, al pensar en sus libros con clara temática BDSM. En noviembre de 2024 mi sumiso me envió por correo postal el ejemplar de El perquè de tot plegat. Tengo una extraña costumbre de apuntar con un bolígrafo o lápiz en la guarda interior del libro cuando comienzo a leerlo. La fecha de envío coincide con la fecha de lectura. Recuerdo que al ser pequeño me animé enseguida a leerlo. Se trata de un libro de poca densidad, el contenido son relatos cortos. Hice el esfuerzo de leerlo en catalán y disfrutar del texto original.

Quim Monzó es una de las voces fundamentales de la literatura catalana. Según el fisgoneo que hice en Google nació en Barcelona el 24 de marzo de 1952. Es escritor, periodista y traductor. Con una clara influencia por parte de Kafka y Carver. Destaca por sus novelas, sus libros de cuentos y su labor como articulista en diversos medios de comunicación. Yo lo descubrí por el año 2015, cuando comencé a leer La Vanguardia. Fue columnista de este periódico durante 40 años. Pero desconocía sus escritos relacionados con el BDSM hasta noviembre de 2024.

En el libro El perquè de tot plegat, o su título en castellano El porqué de las cosas, según la editorial su primera edición es de febrero de 1993. Estamos hablando de 33 años, casi me sobrepasa en edad. Yo, que me considero más analógica que él, sus textos me sorprendieron por lo modernos que son teniendo en cuenta el año de su publicación.

En relación al contenido, está relleno de textos con una clara referencia al BDSM. Me sorprende que escogiera justo este asunto para incomodar. En la España postfranquista se hablaba mucho de sexo pero él fue más allá. El que más llama la atención es un pequeño relato de apenas dos páginas titulado La Submissió. Spoiler: trata sobre una mujer que ansia ser dominada, castigada, sometida a la voluntad del otro. El comienzo del primer párrafo lo cito textualmente: «La dona que ara pren un gelat de vainilla a la primera taula d’aquest café ho ha tingut sempre ben clar». ¿Un curioso guiño al mundo vainilla? Supongo que sí.

Hay frases como:
Un home que, al llit, la faci servir com li vingui de gust… Només que li faci un xiulet, ella serà als seus peus, pel que vulgui manar. Un home que la faci anar dreta, que la domini. Que li clavi bufetada sense aturar-se…

Creo que es suficiente para entender la temática.

Reconozco que no me podía resistir a colocarle una etiqueta dentro del mundo BDSM. No terminaba de verlo arrodillado, más bien empuñando el látigo. Pero claro, todo esto son conjeturas.

Llevo años en el BDSM y los últimos tengo una especie de ojo clínico. Puedo oler a distancia a los sumisos y a los dominantes. Sean practicantes o no. Allí estaba yo, hurgando en su privacidad sin preguntarle ni lo más mínimo. Por mucha búsqueda exhaustiva que haya realizado, por ningún sitio aparece una posible vinculación suya con el mundillo. Siendo una búsqueda muy ingenua por mi parte.

Pero aun así, sabiendo cómo es él, ya que he podido conocerlo a través de alguna entrevista que circula por las redes y también observarlo en persona, mis conclusiones son de colgarle una etiqueta de dominante. Lo que no quiere decir absolutamente nada, ya que como bien sabemos eso no significa que practique o practicará BDSM en algún momento de su existencia.

La vida privada de los demás hay que respetarla. Pero cuando un escritor expone el BDSM en su obra, es difícil obviarlo. Es una cuestión que no sabré salvo que me lo quiera explicar él mismo.

En conclusión, la próxima vez que vaya a ese diminuto pueblo, le daré en mano impresa esta publicación. Quizá le alegre el día y le saque una sonrisa. Yo me llevaré mi dosis de adrenalina.